miércoles, 5 de abril de 2017

Entrevista a la escritora Eva María Medina, autora de la novela "Relojes muertos"


Eva María Medina (Madrid, 1971) es licenciada en Filología Inglesa por la Universidad Complutense de Madrid. Autora del libro de relatos Sombras (Editorial Groenlandia, 2013), y coautora de Generación Subway Breve Vol. I (Playa de Ákaba, 2014). Ha obtenido diversos premios literarios por sus cuentos, que han sido publicados en distintas revistas literarias, españolas y latinoamericanas, y en diversas antologías. Relojes muertos es su primera novela.


«En esta novela Eva María Medina teje una urdimbre compleja en torno a unos personajes que desde el principio se nos antojan tan cercanos como nosotros mismos, logrando una especial amalgama entre la realidad y la locura y arrastrándonos inevitablemente en el torbellino de la existencia del protagonista, marcada por la esquizofrenia, pero también por el anhelo de buscar un motivo que justifique y dé sentido a su azarosa y atormentada vida.
Una obra excelente que nos adentra en los tortuosos caminos de la locura, en los vericuetos de las vidas atroces de unos personajes, de inabarcable y tumultuosa complejidad, marcados por la tragedia y empeñados en liberarse de sus tribulaciones personales.
Eva María Medina construye esta prodigiosa novela con una prosa escueta, concisa, sin alharacas ni elucubraciones, que huye de la escritura previsible y de falsas erudiciones, pero que es hasta tal punto eficaz que nos mantiene en vilo durante la lectura de esta novela corta pero no menos apasionante, tan personal, tan infrecuente, tan literatura en estado puro.»

(Extracto del prólogo de Juan Manuel de Prada)



PREGUNTAS:


—Para empezar, Eva, me gustaría darte la enhorabuena por tan notable novela, que me ha sorprendido de manera muy grata por tu conocimiento de la psique humana. ¿Por qué un protagonista esquizofrénico? ¿Qué motivación tuviste a la hora de crearlo y de confeccionar la trama de tu novela?

—Muchas gracias por tus halagos, Enrique. A mí el tema de la locura siempre me ha interesado. Muchos de mis relatos —como «Tan frágil como una hormiga seca» y «Ser el otro»— comparten esta misma obsesión. Me preocupaba, y sigue preocupándome, esa línea tan fina que existe entre cordura y locura, lo fácil que es traspasarla y verse al otro lado. Me inquieta el sufrimiento de los enfermos mentales, el rechazo social, lo difícil que es la convivencia con ellos, el ostracismo al que la propia enfermedad y la sociedad los retrae, la frustración del que quiere ayudar y no sabe cómo…
Para conseguir meterme en la piel del personaje principal, y de algunos secundarios, para crear personajes verosímiles, tuve que documentarme sobre las enfermedades mentales, en especial la esquizofrenia. Me fueron de gran ayuda ensayos como Sobre la locura de Fernando Colina o Genio artístico y locura. Strindberg y Van Gogh de Karl Jaspers, donde su autor desarrolla un estudio comparativo de las trayectorias vitales y artísticas de Strindberg, Swedenborg, Hölderlin y Van Gogh, incluyendo una indagación estricta sobre las relaciones entre locura y creatividad artística. Sin embargo, fueron los libros de ficción que abordaban este tema los que más me influyeron. Grandes novelas como El atestado de J.M.G. Le Clézio, Mi alma en China de Anna Kavan, Huida a las tinieblas de Arthur Schnitzler, Sophia de Colin Thubron, Delirio de David Grossman, Inferno de August Strindberg, Alguien voló sobre el nido del cuco de Ken Kesey, Delirio de Laura Restrepo, y Tierra de David Vann.
Estas y otras lecturas me acercaron al problema subrayándome aspectos de su psique comunes en estos enfermos: sus alucinaciones (sobre todo auditivas), el desdoblamiento que pueden llegar a sufrir, su relación directa con un ser superior, que suele ser Dios, llegando incluso a sentir a ese ser superior dentro de ellos («Una especie de religión se ha creado en mi interior», nos cuenta el narrador protagonista de Inferno de Strindberg). Alteraciones en la percepción: objetos que se trasforman y les hablan, «una farola canta» en Inferno; «el blanco, al moverse, se animaliza. El negro se negrifica» percibe Adam, el personaje principal de El atestado de Le Clézio, el cual también escucha «el murmullo de una caída vecina de motas de polvo, en alguna parte debajo de un mueble.» Se creen víctimas viviendo un destino prefijado; carteles, señales, anuncios o sueños predicen su destino. Reciben malos o buenos augurios. A veces se sienten dirigidos por otra persona. El loco, al igual que el alcohólico, tiene momentos de una afinada cordura, pero también sufre embotamiento. Manía persecutoria, vértigo, mareos, angustia, insomnio, obsesiones, miedos, premoniciones, ansiedad, ira, tendencia a discutir, violencia y desinhibición (se impone el inconsciente, rompiéndose el encorsetamiento civilizatorio) suelen formar parte de su vida.
El psiquiatra y ensayista Fernando Colina en su libro Sobre la locura nos explica:
«En su polo esquizofrénico, en cambio, es el temor al contacto con el otro, vivido como invasor y maléfico, lo que le arrastra a la soledad pasiva y al desinterés por el mundo. Pero también el esquizofrénico puede reaccionar en sentido contrario, cuando a veces se agita y se disocia en una vertiginosa movilidad que no encuentra motivación».


—¿A qué dificultades te enfrentaste para escribir tu Relojes muertos?

—A la dificultad de escribir una historia sobre un enfermo mental se unía la de escribir mi primera novela, en primera persona, y cuyo personaje principal es del sexo contrario. Hubo momentos de desaliento, cuando el material se iba acumulando y me costaba dar sentido y coherencia al texto.


—El título es maravilloso, permíteme que te lo diga, muy acertado y contundente… Tras leer la novela, reconoces el porqué de este título, pero ¿podrías explicárselo a nuestros lectores, con el fin de darles un incentivo para leerla?

—Gracias, Enrique. El título, Relojes muertos, está estrechamente relacionado con la temática principal del libro, la locura. Los locos son esos relojes que ya no funcionan aunque les demos cuerda. Pero también hace referencia a esas personas que, tras sufrir grandes tragedias, están muertos en vida.
Además, genera un campo semántico amplio en la novela —como la historia del viejo que habla al reloj de pared, los cuentos que el protagonista se inventa, una pesadilla sobre una redada de relojes…— que ayuda a crear esa idea de universo cerrado.


—¿Te cuesta mucho encontrar un título que merezca la pena para tus obras? ¿Qué proceso sigues para llegar a dar con el adecuado?

—Sí, me cuesta. No sigo ningún proceso, surge de un modo natural una vez que estoy involucrada en la historia. En Relojes muertos el título surgió de una escena que luego solo insinué. Escena en la que Herminia le cuenta al protagonista que durante su última visita a su hijo al psiquiátrico, este estaba tan ansioso por arreglar el reloj que heredó de su padre —intentándole dar cuerda para que funcionase—, cuando el mecanismo de su mente estaba mucho más averiado. Esa escena fue una especie de revelación que alumbró el título.


—Cuándo comenzaste –mejor dicho- cuando gestaste la idea en tu mente, ¿fue una imagen, una idea…? ¿Qué fue lo que te indujo a escribir esta novela?

—Fue una idea la que hizo germinar un relato que, una vez acabado, siguió dando vueltas en mi cabeza. Por ello, decidí desarrollar la historia con mayor profundidad.


—A lo largo del proceso de su escritura, ¿tuviste que enfrentarte alguna vez con la tan temida página en blanco, que a los escritores nos atormenta en ocasiones?

—Por supuesto. Muchas veces es el miedo lo que nos provoca ese bloqueo; el miedo a no escribir bien, a no ser bueno… Pero si lo haces sin analizar lo que estás escribiendo a cada momento, puedes sacar ideas, alguna frase buena… Lo demás ya se irá moldeando. El proceso de la escritura es lento y requiere mucha paciencia.


—¿Cuál fue el proceso que seguiste a la hora de plantearla y de escribirla?

—Aunque suelo tener claro el principio y el final de cada historia, en el acto de escribir se va desarrollando la trama y van surgiendo bifurcaciones por las que nunca hubiera pensado que caminaría. Esto es lo mágico de la escritura, los descubrimientos que vas haciendo a medida que te adentras en la historia. En Relojes muertos hice la estructura capítulo a capítulo, aunque fue más un trabajo de escenas y de ir uniendo las piezas de un puzle intrincado.


—¿Qué te costó más tiempo y esfuerzo: estructurarla y escribirla, o corregirla?

—No podría decirte, es difícil deslindar el entramado. Afronté las tareas preliminares: documentación, elección del tono general, del narrador y el punto de vista. Trabajé el texto durante años. Lo dejé reposar un tiempo. Lo retomé de nuevo; mes tras mes, año tras año, hasta dejar de ver errores. Creo que cuando el autor ya no puede hacer nada más por el texto debe, humildemente, poner el punto final. Pero esto cuesta mucho porque nunca estás satisfecho. Cuando relees la novela, pasado un tiempo, siempre descubres errores y piensas en las mejoras que podrías hacer. «Para las verdaderas novelas», estima John Gardner, «no hay sustitutivo de la maduración lenta, muy lenta», y yo opino que esta es la única manera de abordar un proyecto serio.


—Más adelante te preguntaré por tus libros de cabecera, los que siempre llevas contigo; pero noto cierta influencia kafkiana en tus escritos. Mucha de tu producción literaria tiene que ver con lo onírico, con alucinaciones extrañas de los personajes, con esa parte oscura que tenemos los seres humanos… ¿Es cierto que muchos de tus escritos se ven influenciados por el autor checo?

—Sinceramente no lo sé, me resulta muy difícil analizar lo que escribo o del modo que lo escribo. Si muchos de mis escritos, como tú lo consideras,  se ven influenciados por Kafka, es totalmente inconsciente. Es uno de mis autores predilectos porque la esencia de su literatura está muy ligada a mis preocupaciones más íntimas: incomunicación, soledad, alienación… Confieso que cuando, en mi adolescencia, leí por primera vez a Kafka, algo en mi interior se quebró. Me zambullí en esa zona fronteriza entre el sueño y la vigilia; y en ese mundo inhabitable, incomprensible, me sentí desvalida, desorientada. El dolor, el desespero, la frustración de sus personajes los hice míos. Ahora, cuando releo sus relatos, estos siguen removiéndome. Solo la gran literatura puede hacerlo, y Kafka lo hace, y de qué modo.


—Eres autora de relatos, de hecho, todos tus libros publicados han sido de relatos hasta esta primera novela, que no deja a nadie indiferente, ¿te costó mucho dar el salto de la narración corta a la novela?

—Me costó adaptarme a la disciplina de trabajo que requiere la escritura de una novela. Tienes que dar lo mejor de ti mismo, relegar muchas cosas para dedicarte con intensidad al proyecto. No solo por ser mi primera novela sino también por mi carácter —perfeccionista y extremadamente exigente— fui muy autocrítica. Tenía que escribir la mejor novela que mi talento y trabajo me permitiesen.


—¿Te has preguntado alguna vez qué puede aportar tu literatura, tu arte, a la sociedad, incluso a la propia vida? Porque todos escribimos por vocación y siempre queremos que el lector se entretenga, pero también queremos que nuestros escritos remuevan, de alguna manera, algo en las vidas de los lectores…

—Deseo que mis libros remuevan al lector, porque la buena literatura lo hace, y quiero escribir buenas historias. Sobre la aportación de mis relatos a la sociedad, nunca me lo he planteado. Si te soy sincera, no tengo muchas esperanzas de que la literatura vaya a transformar nada, soy bastante escéptica al respecto; puede que haga reflexionar a algunas personas. Si escribo es porque necesito contar lo que me abruma, y la escritura es la mejor medicina que conozco.


—¿Cómo los imaginas, a tus lectores?

‒Me los imagino muy parecidos a mí; gente activa, con aficiones culturales, creativos, idealistas…


—Como te adelanté anteriormente, te haría esta pregunta. ¿Cuáles son tus libros de cabecera, los que más te han influenciado y con los que más has aprendido en este noble arte de la literatura?

—Muchos, quizá demasiados. Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes. El castillo, La metamorfosis y El proceso de Frank Kafka. El ruido y la furia, y Mientras agonizo, de William Faulkner. La náusea de Jean-Paul Sartre. Rayuela y Los cuentos completos, de Julio Cortázar. Y cualquier novela de L.N. Tolstói, F. Dostoyevski, Virginia Woolf, Clarice Lispector, Miguel de Unamuno, Albert Camus, Bohumil Hrabal, Sándor Márai, Heinrich Böll, Thomas Bernhard, Albert Cohen, John Cheever…


—¿Y tus autores favoritos, los que podrías considerar maestros en tu carrera literaria?

—Miguel de Cervantes, Frank Kafka, William Faulkner, F. Dostoyevski, L. N. Tolstói, Virginia Woolf, Clarice Lispector, Marcel Proust, Miguel de Unamuno, Sándor Márai…


—Ahora que has dado el salto a la novela, y sabiendo que tu producción literaria no para, ¿en qué estás trabajando actualmente?

—Estoy escribiendo una novela sobre el alcoholismo. Intento adentrarme en la mente de un alcohólico, hacerme las preguntas desde dentro del personaje, y contestarlas, o intentar hacerlo, dejando puertas abiertas para que el lector libremente las cruce.


—Muchas gracias por tu tiempo, Eva. Deseo y espero que el éxito siempre te acompañe y vaya en aumento… Sé que será así, no tengo ninguna duda.


—Gracias a ti, Enrique, te agradezco el entusiasmo con el que has leído mi libro. Además, ha sido un placer contestar a tus preguntas.

lunes, 13 de febrero de 2017

Entrevista a carmen García-Rodríguez Alonso, con motivo de la publicación de su novela "Uñas de gata"



Carmen García Rodríguez-Alonso trabaja en atención a personas dependientes en una Unidad de Convivencia. Es empleada pública desde hace veintiún años. Tiene dos hijos, marido, padres, hermano, compañeros de trabajo, amigos…
Nunca se ha conformado con mirar la pared, por eso se dedicó a hacer agujeros con las palabras, para averiguar lo que había detrás.

Es escritora y se ha formado como tal durante varios años. Hace unos meses publicó su primera novela, “UÑAS DE GATA”. Actualmente está terminando el borrador de la segunda: “TU GLORIA SERÁ ETERNA”.

A día de hoy, continúa en la Escuela de Escritores para seguir avanzando en un oficio que le apasiona. Además, para completar su formación, estudia Psicología, sin ningún otro ánimo que el de responder a las preguntas que le hacen los personajes que crea. Le gustan complejos, tal cual somos los humanos.

Administra el blog “La araña rosa” (http://www.carmengarciarodriguezalonsoa.com/)





-¿Pregunta para nota, Carmen: Un escritor nace o se hace?

En primer lugar, Enrique, y antes de responder a la primera pregunta, quiero darte las gracias por esta oportunidad que me ofreces para hablar de escritura, escritores y brebajes relacionados.

He reflexionado mucho sobre la cuestión que planteas, y he llegado a la conclusión de que se puede aprender a escribir, o sea, que el escritor “se hace”, pero no todo empieza o acaba aquí, ya que primero deben darse unas condiciones personales que considero indispensables para dedicarse a la escritura:
-Ser curiosos y querer explicar todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Lo que yo llamo hacer agujeros en las paredes para ver lo que hay detrás.
-Sentirse cómodos en soledad. Opino que, para crear, el escritor necesita una buena dosis de aislamiento.
-Amar, tanto o más, la lectura que la escritura.
-Que el objetivo primero sea disfrutar de la creación.
Independientemente de lo que acabo de decir, todos sabemos que a lo largo de la historia ha habido escritores con un don innato para comunicar de muy diversas formas y en diferentes géneros.




-Crees que es posible aprender a escribir, por supuesto, tú lo has demostrado; pero, ¿crees que es necesario tener un don, unas cualidades que la naturaleza te da para poder hacerlo?

Creo que esta pregunta ha quedado respondida en parte, aunque me gustaría añadir que más que “dones”, son necesarias “intenciones”. Me refiero al trabajo que lleva implícito el oficio de escritor. Se puede tener un don, o habilidad expresa, para la escritura, pero ¿de qué sirve sin la voluntad de sentarse a teclear disciplinadamente cada día? Yo creo en el trabajo duro, nada más.




-¿Tus libros parten de una imagen o de una idea?

En general, de ideas. Aunque a veces, cuando escribo en el blog, sobre todo para crear personajes y escenario, me sirvo de fotografías.

Para las novelas parto de una serie de premisas previas que, en la mayoría de las ocasiones y a medida que avanza la obra, van cambiando. En la EDE he aprendido a utilizar el “mapa” para guiarme, pero muchas veces me rebelo y abandono la escaleta. Tengo entendido que no soy la única a la que le pasan estas cosas.  




-Hablando de “Uñas de gata”, tu primera novela, la cual me encantó por ser una novela tan real como la vida misma. ¿En qué te inspiraste para crearla? ¿O cuál fue el detonante que explosionó en tu mente y te hizo dar ese paso?

Un poco la experiencia profesional en un hospital, pero sobre todo la observación prolongada de lo que ocurría a mi alrededor. No me he basado en un caso concreto, sino que más bien ha sido como componer un puzle, me he quedado con ganas de compararlo con la criatura de Frankenstein, con un montón de piezas venidas de distintas procedencias.




-¿Te costó mucho terminarla? ¿Tuviste alguna vez el típico bloqueo del escritor? Y si fue así, ¿cómo te enfrentas a la página en blanco?

No, no tuve ninguna dificultad, cosa rara, la verdad, porque los finales me suelen costar bastante.

La página en blanco es temida por casi todos los escritores que yo conozco. En mi caso, si la primera frase que escribo me gusta, desaparecen los miedos y todo fluye. Sin embargo, a veces me bloqueo y me paso un buen rato dándole al cursor de retroceso. Con el tiempo he aprendido que cuando eso sucede, lo mejor es cambiar de tarea: «Divide y vencerás», dice un refrán. Dejo de pensar en ello y me centro en otra cosa diferente. La solución suele aparecer espontáneamente. Creo que lo que ocurre en realidad es que continuamos trabajando la idea de forma inconsciente.




-¿Los personajes de tu novela se parecen a alguien que tú conoces? O, al menos, ¿has tomado parte de la personalidad de alguna persona de tu entorno?

He reconocido en varias ocasiones que la fuente de inspiración de Uñas de gata ha sido la MUJER, aunque en la novela también esté bien representado el hombre.

He tenido la suerte de vivir y trabajar rodeada de grandes maestras, de mujeres importantes que me han enseñado todo cuanto sé. Familia, amigas y compañeras valiosas que me han influido de la mejor manera posible.

Sin duda, Uñas de Gata, contiene gran parte de esa sabiduría y experiencia que ellas me has transmitido.




-La elaboración de tus personajes es muy cuidada, incluso los secundarios, ¿cuál es el sistema que utilizas para que estos estén tan logrados, para que sean tan reales?

Practicar la empatía. Ponerme en situación y no perder de vista la idea de que las personas tenemos una parte de ángeles y otra de diablos, en diferentes proporciones dependiendo de cada cual, y que siempre nos mantenemos dentro de un equilibrio precario, ya que en muchas ocasiones lo que ocurre a nuestro alrededor no depende solo de nosotros. Por otro lado está el aprendizaje; opino que los personajes tienen que ir evolucionando a lo largo de la novela, para bien o para mal, pero después de que la trama se haya agotado, necesariamente tiene que haber unas conclusiones finales.




-Tu novela está considerada dentro del género erótico, aunque yo no lo veo así. ¿Tiene mucha importancia para ti ese género, el erótico, en tu carrera de escritora?

Sí, tiene importancia; me explico: la sexualidad es inherente al ser humano, por lo tanto no podemos prescindir de esta faceta si queremos que nuestros personajes sean creíbles.

Por otro lado, escribir en un blog de erótica ha tenido una gran utilidad como experiencia: he comprobado que el sexo tiene un lenguaje propio y universal que merece la pena plasmar en la literatura, con naturalidad.

Son muchas las personas que me han contado sus vivencias, ello me ha servido como fuente de inspiración y para ser mejor persona…, sí, Enrique, has leído bien, mejor persona: más tolerante, con más capacidad de escucha y flexibilidad para adaptarme a cualquier situación sin juzgar.

Por otro lado, me he divertido de lo lindo. El sentido del humor es una de las claves de la felicidad, y con el blog me he reído a carcajadas no pocas veces.




-¿Estás contenta con la edición y la distribución de tu novela? ¿Crees que los autores que no somos conocidos tenemos ventajas similares a los ya consagrados?

Todo es mejorable. Uñas de Gata camina despacio, pero segura. No sé dónde llegará, como autora me corresponde velar por ella para que sea lo más lejos posible, pero tampoco puedo dedicarle demasiado tiempo a la publicidad y al marketing porque eso supondría dejar abandonados otros proyectos.

Creo que los autores poco conocidos tenemos que desarrollar una estrategia para desenvolvernos de forma autónoma, y no temer o infravalorar el sistema de autoedición. En el caso de Uñas de Gata opté por esta alternativa. No la presenté a ninguna editorial porque quise hacer las cosas a mi manera. No se trata de orgullo, sino de una buena dosis de realismo al comprender que es muy difícil que una editorial apueste por un autor novel. Tampoco quise quemarme llamando a puertas y esperando meses. A día de hoy, no me arrepiento de la decisión.




-¿Qué proceso sigues a la hora de escribir, de plantearte una obra literaria?

Primero, y en pocas líneas, esbozo un argumento. Después comienzo a desarrollar la idea en forma de escaleta para evitar bloqueos en el momento de enfrentarme al borrador, aunque en muchas ocasiones, antes de llegar a la mitad, ya me he salido por la tangente. Una vez escrito el borrador, se lo doy a leer a algunas personas de mi círculo y les pido que sean despiadados.
Y, por último, la parte menos creativa y más aburrida: ¡Revisiones!




-¿Cómo estructuras una novela? ¿Cómo la planteas?

Me gusta que en los primeros párrafos el lector pueda conocer algún dato de interés para la historia, algo así como una línea maestra que deje claro el camino que vamos a recorrer juntos. Aprovecho aquí para presentar a los personajes, plantear la trama principal, y, a la vez, abrir  subtramas; me gusta que haya varias.

En lo que podríamos llamar el “nudo de la historia”, procuro que haya altibajos. Alternar pasajes narrativos o descriptivos con escenas de mucha acción. He de confesar que disfruto lo indecible leyendo un buen pasaje descriptivo.

Suelo moverme hacia atrás y hacia delante en el tiempo, entiendo que es un buen recurso para mantener un ritmo óptimo en la narración.

No puedo prescindir del extrañamiento. Está técnica ayuda a profundizar en los detalles para enriquecer el sentido general de la obra.

Y, como te decía antes, los desenlaces…, para mí son todo un reto. Siempre dudo dónde y cuándo colocar la palabra FIN.




-Aunque a muchos ya los conoces, porque han leído tu novela “Uñas de gata”, ¿cómo imaginas a tus lectores?

Personas que disfruten con historias sencillas y humanas. La literatura de lo cotidiano.

Imagino un lector librepensante, sin más.

Como dato curioso, te comento que me ha hecho especial ilusión que hayan leído la novela personas de edad. Me ha gustado cómo se han metido en la historia; he disfrutado con los comentarios que me hacían de los personajes y de sus vidas. De verdad, me he sorprendido muchísimo y estoy muy agradecida por lo que me han aportado.




-¿Te has encontrado con dificultades para conseguir editor?

Ni siquiera lo he intentado.




-¿Cómo ves el actual panorama literario español?

Creo que estamos en una época de cambios. Me explico: con los actuales sistemas de autoedición, libros electrónicos, plataformas tipo Amazon…, se producen una gran cantidad de libros. Por otro lado, los escritores que se toman su carrera en serio intentan formarse y mejorar lo más posible en el oficio.

Ambos fenómenos han dado origen a una industria para cubrir ambas demandas: editoriales de autopublicación, escuelas literarias, profesionales de la edición, etc, que permiten al autor participar de todo el proceso y tomar sus propias decisiones con respecto a la obra.

Se escucha a menudo hablar de la crisis de las editoriales convencionales, pero pocas de la crisis de los escritores. Corren malos tiempos para los libros, sobre todo los editados en papel, y las editoriales no dejan de ser empresas que necesitan de unos beneficios para subsistir (que también los escritores), así que comprendo que apuesten por valores seguros; es un negocio, así que… Al mismo tiempo se produce otra corriente que menoscaba las producciones autoeditadas arguyendo que no han pasado ningún “filtro editorial”.

Al respecto de todo lo dicho, cada cual tendrá su propia opinión.

La mía es la siguiente: las dos opciones son válidas por igual. Mala literatura hemos leído de autores autoeditados y de otros respaldados por editoriales.   No voy a negar que me gustaría publicar con una editorial tradicional, por supuesto que sí, pero tampoco me preocupa que no se dé el caso.

Y así veo yo el panorama literario, un poco convulso.




 -¿Cuáles son tus libros de cabecera?

El primero, primerísimo: El último encuentro, de Sándor Márai.

Junto a este, en mi mesilla: Tierra desacostumbrada, de Jhumpa Lahiri y, te vas a sorprender: una edición comentada de los cuentos completos de Poe.

A pesar de lo que acabo de contarte, admiro a muchos y buenos escritores, algunos poco conocidos, y me dejo llevar por la primera impresión de una sinopsis leída con prisas en una librería cualquiera.




-¿Hay esperanzas de que la escritura, si no modificar, al menos haga reflexionar a la sociedad?

Estoy segura de que sí. No podría ser de otra manera. Los libros recogen todo el conocimiento científico, histórico, cultural, moral… ¿Qué hubiese sido del hombre si ese saber no se hubiese acumulado en las bibliotecas?

No lo quiero ni pensar.

Educar a nuestros hijos para que sean lectores entrenados y críticos puede ser la panacea en muchos aspectos mejorables que como sociedad tenemos.

Más claro: menos videojuegos y televisión, y más hacer deporte y LEER.




-¿Qué podrías decirnos de los jóvenes autores?

Que la juventud, cuando va de la mano de la creatividad literaria, tiene una fuerza imparable.

Ocurre que esa creatividad puede verse frustrada cuando el joven intenta, a la par que crear, publicar. Ya he comentado cómo veo el panorama, si la obra puede dar beneficios económicos, saldrá adelante; de lo contrario… Y claro, esto es difícil de sobrellevar.

De esos jóvenes autores tenemos mucho que aprender sobre su concepción de la vida, las relaciones interpesonales, los valores, emociones humanas…, así de claro lo tengo.




-¿Qué consejo o consejos le darías a un escritor principiante?

El más importante: ¡qué escriba como si le fuese la vida en ello!, y que confíe en sí mismo.

Por supuesto, también que se forme. Hay excelentes profesionales que se dedican a ello, aunque eso conlleva un coste económico. Si esta no es una opción, siempre se puede y se debe recurrir a la bibliografía sobre técnicas literarias, etc.

Y otro ingrediente importante: ¡Pasión!




-Sabemos que estás terminando el borrador de tu próxima novela, “Tu gloria será eterna”, pero ¿tienes algún nuevo proyecto entre manos?

Sí, tengo tres borradores escritos: Secretos de Confesión (no de sacristía J), Hace mucho que se fue y ¿Quieres compartir conmigo un arco iris?

La siguiente novela será la primera que he nombrado. Espero empezar con la revisión después de verano. Al igual que Tu gloria será eterna, también es histórica. Las otras dos, contemporáneas.

Y, como primicia, voy a contarte que tengo una historia en mente de esas que nos llaman a gritos; seguro que me entiendes, ¿verdad? Me resisto a empezar a escribirla (La escalera de Dios), porque mucho me temo que iba a tomar la delantera a las otras…, ¡y es que algo así ocurrió con Uñas de Gata!




-Muchas gracias por tu tiempo, Carmen. Ha sido un placer inmenso charlar un rato contigo…

Muchísimas gracias a ti, Enrique. Me he sentido muy cómoda charlando contigo sobre la afición que compartimos. Hasta pronto.


Un saludo para todos los seguidores de tu blog, “Misivas para Poe”.





martes, 28 de junio de 2016

Entrevistas a la GENERACIÓN SUBWAY, con motivo de la publicación de su volumen IV, dedicado a Edgar Allan Poe

Os transcribo la entrevista que me realizaron hace unos días para la editorial "Playa de Ákaba", con motivo de la publicación de la antología de relatos GENERACIÓN SUBWAY IV, dedicada al maestro del misterio y el terror, Edgar Allan Poe, y dirigida y coordinada por la escritora y editora Tere Oteo Iglesias. En esta antología participo con dos relatos: "Cuatro minutos" y "Una carta en la tormenta".

Espero que os guste...

  
Entrevistas a la Generación Subway 4: Enrique E. de Nicolás.

Tras el éxito de la Generación Subway 3 (homenaje a Miguel de Cervantes y a William Shakespeare), la editorial Playa de Ákaba quiere repetirlo, y va camino de hacerlo, con la demoninada Generación Subway 4, en la que rendimos homenaje al maestro Edgar Allan Poe. Por eso, difundimos las siguientes entrevistas a los escritores que han participado en la antología con relatos cortos o poemas. Hoy conocemos a Enrique E. de Nicolás.





-¿Ha sido Subway 4 la primera edición en la que participas? Si has participado en más, cuál te ha resultado más motivadora? 

No. Participé en GENERACIÓN SUBWAY por primera vez en el volumen III, y fue una experiencia exquisita y maravillosa. Además, he participado en otras antologías (Carta a la madre, Madrid en Feria…) Sin embargo, este cuarto volumen de GENERACIÓN SUBWAY, dedicado a Edgar Allan Poe, me ha supuesto una alegría e ilusión inmensa, puesto que Poe es uno de mis referentes a la hora de escribir. Es uno de mis autores favoritos desde mi adolescencia, al que siempre he tratado de imitar (con la modestia debida, por supuesto).


–¿Cómo valorarías tu participación y la experiencia de este Subway 4? 

He participado con un relato y con un micro, y he tratado de darles ese misterio onírico que Poe siempre le daba a sus narraciones. El libro ha quedado precioso, hasta ahora es el que más me gusta de todos en los que he participado. Creo que la coordinación de la antóloga que lo ha llevado, Teresa Oteo, siendo consciente del trabajo ingente que una antología de esta índole supone, ha sido perfecta.


–¿Te ha gustado y te has sentido cómodo escribiendo sobre Poe? ¿Es un género sobre el que te gusta escribir? 

Sí, mucho. Como ya dije antes, Poe es uno de mis referentes desde hace muchos años, prácticamente desde que comencé a escribir. Me encanta la técnica que Poe utilizaba para finalizar sus relatos, con esa “vuelta de tuerca” que descoloca al lector. Eso, siempre he procurado hacerlo de la misma manera, como dije antes, siempre guardando las distancias, porque Poe es el auténtico maestro.
El misterio, el terror, la literatura gótica en general, no es que sea mi género favorito para ponerme a escribir. Pero algo he escrito sobre ello en mi trayectoria.


–Si has podido acudir… ¿Cómo has vivido la experiencia en la Feria del Libro de Madrid? Si no te ha sido posible asistir ¿cómo la has visto a través de las redes? 

Afortunadamente, pude estar allí, en la feria, todo el primer fin de semana, y la experiencia ha sido indescriptible. Es lo que cada uno de nosotros, cada autor, siempre hemos deseado. ¿Qué escritor desconocido, cuando se ha dado una vuelta por la Feria del Libro de Madrid, no se ha dicho alguna vez: “algún día, yo estaré firmando en una caseta? Pues esa es la sensación que tengo ahora mismo. Es algo que jamás olvidaré…


–¿Crees que la Feria ha ayudado a dar visibilidad y promoción al libro?

Estoy plenamente convencido. Aunque los volúmenes de GENERACIÓN SUBWAY ya son conocidos en muchas partes de España, sin duda alguna la madrileña Feria del Libro ha hecho que esta “generación” en general, y el volumen IV dedicado a Poe en particular, se vea mucho más. De hecho, la caseta número 13, la de adELA, en la cual se presentaba, creo que ha sido una de las más visitadas de la feria.



–¿Piensas participar en Subway 5? ¿Y en SubwayHub? ¿Te parecen interesantes estos dos proyectos? 

Por supuesto. Ya estoy preparando mi relato para el Subway 5, dedicado a la música Jazz, y el relato dedicado a Borges para elSubway Hub. Ambos proyectos me parecen geniales, sobre todo el Hub, que será un precioso volumen de muchísimas páginas en el que todos tendremos reunidos nuestros relatos participantes. Será un volumen para coleccionistas, que no me pienso perder.
Estoy muy ilusionado con todos los proyectos que Playa de Ákaba y sus editoras, Noemí Trujillo y Tere Oteo -entre otras-, nos están poniendo sobre la mesa. La labor que están realizando por nosotros,  los autores desconocidos, creo que es encomiable.



–¿Qué te aporta ser Subway, como persona y como autor? 

Como persona, me está ayudando a conocerme un poco mejor, además de conocer a gente con mucho talento, que comparte los mismos gustos y aficiones que yo. Aunque ya estaba convencido de que las principales virtudes de una persona son la humildad y la sencillez, GENERACIÓN SUBWAY ha hecho que aún lo vea de forma más clara como escritor. No caben –creo- en nuestro trabajo como escritores la egolatría y la vanidad.
Como autor… Creo que jamás había sentido algo similar. Vivir las experiencias que estoy viviendo, la vorágine de presentaciones, el contacto con otros autores… Estar en la Feria del Libro de Madrid… Sencillamente, es una realidad que durante toda mi vida solo era un precioso sueño.



–¿Estás preparando actualmente alguna participación para otras antologías de la editorial? 

Sí, en efecto. Mi deseo es participar en la antología de relato erótico, “Ángel de Nieve”. Además, como dije antes, también tengo intención de participar en GENERACIÓN SUBWAY V y en GENERACIÓN SUBWAY HUB.



–Dinos el nombre de algún escritor al que te gustaría que rindiéramos homenaje desde Playa de Ákaba. 

Me encantaría a Óscar Wilde… Soy un gran admirador de su obra, sobre todo de una novela que me impactó: “El retrato de Dorian Gray”.



–Cuéntanos si tienes algún proyecto literario personal en el que estés trabajando. 

Actualmente tengo iniciadas dos novelas, que espero poder terminar en un futuro no muy lejano. También estoy haciendo una recopilación de nuevos relatos, con el fin de poder publicar un libro… Pero esto, ya con más calma.



sábado, 7 de mayo de 2016

Entrevista a Teresa Oteo, escritora y editora de Playa de Ákaba, realizada por la revista digital de esta editorial


Aquí os dejo la entrevista realizada, hace unas semanas, a Tere Oteo, por parte de la revista digital de la editorial Playa de Ákaba.








Con motivo de la próxima publicación del cuarto volumen de la antología GENERACIÓN SUBWAY, dedicado a Edgar Allan Poe, dirigido y coordinado por Teresa Oteo. 





Y con motivo, también, de la próxima publicación del poemario "Desgarros del Alma", cuya autora es Teresa Oteo.






Entrevista a Ignacio León Roldán, con motivo de la reciente publicación de su novela “El dragón y la Rosa”


Ignacio León Roldán nació  en la histórica ciudad de Córdoba. Cursó estudios en el Instituto Góngora, que abandonó por la necesidad de todos los tiempos: el trabajo.
Mientras realizaba esta función, no dejó de leer todo cuanto encontró y escribir sin descanso.
Actualmente es miembro fundador de la Asociación de Escritores de Alcorcón “Alfareros del Lenguaje”.
Fue miembro de la Asociación Literaria Verbo Azul, donde publicó sus obras “La orquesta”, “La desconocida” e “Historias asimétricas”, además de otros cuentos en las Antologías editadas por esa asociación.Fue finalista del V Certamen de Narrativa “ManuelRomero” de 2008.




-Para empezar, la pregunta con la que casi siempre empiezo esta entrevista: ¿Un escritor nace o se hace?

Se nace con el don de la imaginación o creatividad y con el paso de los años se va aprendiendo a darle forma a lo imaginado.



-¿Cree que es posible aprender a escribir?

Todos lo hemos hecho, ya que nadie nace sabiendo. Otra cuestión es tener algo que contar y esto no hay nadie que lo pueda enseñar.



-¿Sus relatos parten de una imagen o de una idea?

Básicamente de una idea, pero muchas veces la idea surge de una imagen imprevista. Y de escuchar una palabra que, te hace un clic en la mente, también puede, perfectamente, nacer un relato.


 -¿Qué proceso sigue a la hora de escribir un relato, de plantearlo?

La verdad es que ninguno. Si tengo la idea madurada, da igual por donde empiece.


-Ya conocemos su faceta de narrador de relatos, de los cuales, alguno ha sido publicado en la colección “Cuadernillos de Alcorcón”, perteneciente a la Asociación Literaria “Verbo Azul”. Sin embargo, no conocemos demasiado su faceta de novelista, aunque sabemos que ha escrito ya alguna. Por ello, ¿cómo estructura una novela? ¿Cómo se la plantea?

Como en la pregunta anterior, lo fundamental es tener la idea y un sin numero de notas concebidas al amparo de la misma. Así,  a mí me da lo mismo empezar por el principio, por el enlace o por el desenlace. La estructura, la forma y la trama, en mi caso, van apareciendo en la medida que avanzo en la escritura. 



-No sé si le habrá ocurrido alguna vez, pero a muchos escritores sí nos pasa. ¿Cómo se enfrenta a la página en blanco?

Bien. No tengo problema con ello, porque cuando me siento a escribir es por que tengo algo concebido y, por supuesto, algo que decir. Nunca me obligo a escribir por escribir.



-¿Imagina de alguna manera a sus lectores?

Los imagino curiosos y con la capacidad de asombrarse por cualquier motivo inesperado. Así mismo como buscadores, entre líneas, de algún mensaje, al margen de una lectura literal de los textos.



-¿Se ha encontrado alguna vez con dificultades para conseguir editor?

Siempre. En los tiempos que corren los editores apuestan por escritores con renombre que son ganancia asegurada, y para los noveles hay editoriales que abogan por la autoedición.



-¿Cómo ve usted el actual panorama literario español?, refiriéndonos, sobre todo, a la irrupción de los libros electrónicos.

El futuro está en manos de la tecnología y de los ordenadores, frente a esta evidencia poco o nada se puede hacer. Como nostálgico, pienso que el tacto con la hoja de papel, el olor añejo de los libros en los estantes, el ruido de los folios al pasar, el placer de observar las rancias manchas amarillentas que provoca el paso del tiempo, creo que ese regusto al que estamos habituados de toda la vida jamás lo podrán dar los libros electrónicos.



-¿Cuáles son sus libros de cabecera?

Todos y ninguno en particular. Cada época es importante y creo que ninguna es superior a otra por la sencilla razón de que todas han bebido de las fuentes de las predecesoras.



-¿Conoce a algún joven escritor? ¿Qué podría decirnos de ellos?

Sí. Hay gente desconocida muy buena y, en algunos, casos tan válida como los escritores consagrados; solo que a ellos no les ha llegado la oportunidad de darse a conocer.



-¿Qué consejo o consejos le daría a un escritor principiante?

No soy hombre de consejos. Sólo se me ocurre animar a los principiantes a que no se rindan nunca por muy aciagas que vean las posibilidades de triunfar, porque para mí, el triunfo está en no doblegarse frente a las adversidades. Y sobre todo, que siempre sean ellos mismos.



-¿Está usted trabajando actualmente en alguna obra?

Sí, estoy rompiéndome la cabeza con la tercera novela.